
¿Qué es la oncofertilidad y qué significa para la maternidad después del cáncer?
agosto 6, 2026Infertilidad: causas, derechos y salud reproductiva
Septiembre es el Mes Mundial de la Salud Sexual y Reproductiva. Es una oportunidad para hablar de anticoncepción, prevención de infecciones y embarazo, pero también de fertilidad.
Conocer cómo cambia, qué puede afectarla y qué opciones existen para preservarla forma parte de una conversación más amplia sobre nuestros derechos sexuales y reproductivos. La OMS estima que aproximadamente 1 de cada 6 personas en edad reproductiva experimentará infertilidad en algún momento de su vida.

¿Cuáles son nuestros derechos sexuales y reproductivos?
La Secretaría de Salud resume los derechos se
xuales en un decálogo que incluye:
- Libertad, sin coerción, explotación ni abuso sexual.
- Privacidad en las decisiones y conductas de la vida íntima.
- Equidad, sin discriminación por sexo, género, orientación sexual, edad, origen, condición social, religión o discapacidad.
- Placer como parte del bienestar sexual.
- Expresión emocional dentro de la sexualidad y los vínculos.
- Libre asociación, incluida la posibilidad de casarse o no, divorciarse y establecer relaciones responsables.
- Decisiones reproductivas libres y responsables, como decidir tener o no hijos, cuántos y con qué espaciamiento, además de acceder a métodos anticonceptivos.
- Información basada en conocimiento científico sobre sexualidad y reproducción.
- Educación sexual integral a lo largo de la vida.
- Atención de la salud para prevenir y tratar problemas relacionados con la salud sexual y reproductiva.
En México, los derechos reproductivos también protegen la posibilidad de decidir de manera informada y autónoma sobre la vida reproductiva y de acceder a información y servicios de salud sexual y reproductiva, eso incluye hablar de fertilidad antes de que aparezca un problema.

¿Qué es la infertilidad según la OMS?
La OMS define la infertilidad como una enfermedad del aparato reproductor masculino o femenino caracterizada por no lograr un embarazo después de 12 meses o más de relaciones sexuales regulares sin protección.
El criterio sigue vigente, pero no significa que todas las personas deban esperar un año para buscar orientación.
Los 12 meses no son una regla para todos
El tiempo intentando lograr un embarazo es una referencia clínica, no el único dato que importa.
Las recomendaciones actuales también toman en cuenta la edad y los antecedentes. Una evaluación suele plantearse después de 12 meses en mujeres menores de 35 años y después de 6 meses a partir de los 35. En mayores de 40 años o cuando existen antecedentes que pueden afectar la fertilidad, puede ser pertinente valorar antes.
Postergar la maternidad cambia la conversación
En México, como en otros países, muchas personas están teniendo hijos a edades mayores que las de generaciones anteriores. Estudios, trabajo, estabilidad económica, relaciones de pareja o simplemente no querer tener hijos todavía pueden influir en esa decisión.
La decisión es personal, pero la biología reproductiva cambia con el tiempo. En las mujeres, la fertilidad disminuye conforme cambian la cantidad y la calidad de los óvulos. La fertilidad masculina también puede modificarse con la edad, aunque generalmente de forma más gradual.
¿Congelar óvulos es una opción?
La criopreservación permite obtener y conservar óvulos para intentar utilizarlos más adelante.
Puede ser una alternativa para algunas personas que desean posponer la maternidad, pero no garantiza un embarazo futuro. Los resultados dependen de varios factores, entre ellos la edad al momento de obtener los óvulos.
¿Cuáles son las causas más comunes de infertilidad?
Cuando un embarazo no llega, todavía es frecuente que la atención se concentre primero en la mujer. Sin embargo, la evidencia muestra una distribución mucho más equilibrada.
Como referencia general, aproximadamente un tercio de los casos se relaciona principalmente con factores masculinos, otro tercio con factores femeninos y el resto con factores combinados o causas que no llegan a identificarse.
Causas frecuentes de infertilidad femenina
- Alteraciones de la ovulación, como las relacionadas con síndrome ovárico metabólico poliendocrino, insuficiencia ovárica primaria o algunos trastornos hormonales.
- Problemas en las trompas de Falopio, como obstrucciones o daño tubárico.
- Endometriosis, que puede afectar la anatomía pélvica y la fertilidad.
- Alteraciones uterinas, como algunos miomas, pólipos o adherencias.
- Trastornos hormonales o endocrinos que modifican la función reproductiva.
- Edad reproductiva, porque con el tiempo disminuye la cantidad y calidad de óvulos
Causas frecuentes de infertilidad masculina
- Baja cantidad o ausencia de espermatozoides.
- Alteraciones en la movilidad o morfología espermática.
- Varicocele, que puede afectar la producción espermática.
- Obstrucciones en el aparato reproductor por causas congénitas, infecciones, lesiones o cirugías.
- Alteraciones hormonales que interfieren con la producción de espermatozoides.
- Factores genéticos o testiculares.
- Tratamientos y exposiciones, como quimioterapia, radioterapia o uso de esteroides anabólicos.

La infertilidad también puede tener causas combinadas
Una pareja puede presentar más de un factor al mismo tiempo. Por ejemplo, una alteración de la ovulación puede coexistir con un parámetro seminal alterado. También existe la infertilidad inexplicada, cuando después de una evaluación no se identifica una causa clara.
Por eso las recomendaciones actuales plantean evaluar a ambas partes de la pareja en paralelo cuando corresponde, en lugar de asumir que el estudio debe comenzar únicamente por la mujer.
No se trata de repartir culpas. Se trata de entender qué factores pueden estar interviniendo.
Hablar de infertilidad también es hablar de derechos
La salud reproductiva no empieza cuando aparece un diagnóstico.
También implica saber cómo cambia la fertilidad, reconocer que la infertilidad puede involucrar a mujeres y hombres, conocer opciones de preservación y contar con información para decidir cuándo buscar orientación.
Hablar de infertilidad desde los derechos sexuales y reproductivos cambia la pregunta de “¿de quién es el problema?” a una mucho más útil: “¿qué factores pueden estar interviniendo?”

